¿Cómo influye la composición por sexos en el rendimiento escolar?

Fuente: FEDEAblog, Blog INEEMejora el rendimiento escolar de las niñas cuando hay más niñas en las clases que niños? ¿Y como responde el desempeño escolar de los niños cuando hay más niñas en la clase? Los efectos de pares o iguales de las alumnas sobre las alumnas, o de las alumnas sobre los alumnos han sido objeto de debate desde que se generalizó la coeducación en todos los niveles educativos. Se trata además de un tema importante para el diseño eficiente del sistema escolar, ya que en algunos países se ha vivido un resurgimiento de escuelas separadas para niños y niñas.

Este es el tema que analizamos en nuestro trabajo reciente “Gender Peer Effects in School,a Birth Cohort Approach” (Ciccone y García-Fontes, 2014). Nuestro principal resultado muestra que un efecto de pares por sexo positivo y significativo de la proporción de niñas sobre los resultados académicos de los niños, y positivo pero estadísticamente no significativo sobre las propias niñas.

Los primeros trabajos empíricos en el campo de la economía de la educación, que intentaron estudiar los efectos de pares relacionados con la distribución de niños y niñas, utilizaron una metodología basada en la explotación de la variación natural en la composición por sexos que existe entre escuelas. Sin embargo las familias juegan un papel importante en la selección de alumnos en distintas escuelas, por lo tanto la distribución de alumnos según sus aptitudes no es exógena, sino que es fruto de esa auto-selección. Dado que la aptitud está obviamente correlacionada con el rendimiento escolar, no es posible estimar de forma consistente el efecto de pares por sexo usando la variación en la distribución de niños y niñas entre escuelas cuando existe esta auto-selección por parte de las familias.

Algunos trabajos más recientes evitan este problema usando un enfoque basado en la variación en la composición por sexos dentro de las escuelas; usando las diferencias en esta composición dentro de las escuelas para un mismo curso escolar en diferentes años, analizan su efecto sobre el rendimiento escolar de niños y niñas. Con este nuevo enfoque, Hoxby (2000), con datos de Texas, y  Lavy y Schlosser (2011), con datos de Israel, han obtenido evidencia empírica de que la composición por sexos afecta el aprendizaje en la escuela. La idea detrás de este enfoque es que las diferencias en la composición por sexos dentro de las escuelas para un mismo curso escolar en diferentes años reflejan parcialmente la variación natural en los nacimientos de niños y niñas, una variación que es aleatoria y exógena, y por lo tanto no afecta la estimación econométrica con los problemas de auto-selección que mencionábamos anteriormente.

El tema de la coeducación y los efectos de pares relacionados con la distribución de alumnos y alumnas en las clases ha sido también objeto de debate en España, pero no se han realizado estudios dentro de la economía de la educación, ya que no se disponían de los datos necesarios para poder estudiar estos efectos empíricamente. Los primeros datos que permiten plantear este análisis empírico provienen de las pruebas de Conocimientos y Destrezas Indispensables de sexto de Primaria de la Comunidad de Madrid. Utilizando la muestra correspondiente a las pruebas realizadas los años 2009, 2010 y 2011 hemos estimado los efectos de pares por sexo en las escuelas de Primaria de esta comunidad. Nuestros principales resultados muestran un efecto de pares por sexo positivo y significativo de la proporción de niñas sobre los resultados académicos de los niños. Nuestra estimación muestra que un aumento alrededor de 10 puntos porcentuales en la proporción de niñas mejora los resultados generales y en matemáticas de los niños alrededor de 2,2 por ciento de una desviación estándar. Este efecto representa aproximadamente una quinta parte del efecto de tener padre o madre con estudios universitarios en lugar de estudios secundarios. En cuanto al efecto de la proporción de niñas sobre los resultados de las niñas, nuestras estimaciones muestran que es positivo pero no es estadísticamente significativo. El efecto que obtenemos es consistente con otros estudios que han obtenido evidencia a favor de que una proporción mayor de niñas en el aula implica un mejor ambiente que beneficia sobre todo a los niños, véase Lavy y Schlosser (2011) para la evidencia empírica. Mirando al efecto medio global, nuestros resultados implican que el rendimiento académico medio se maximiza cuando la proporción de niñas es igual a la de niños en las aulas.

En nuestro estudio “Gender Peer Effects in School,a Birth Cohort Approach” (Ciccone y García-Fontes, 2014) explicamos en detalle, mediante un modelo teórico, por qué, en presencia de una tasa positiva de repetición, el enfoque basado en cursos escolares usado en estos estudios previos, presenta ciertos problemas para la estimación. Las tasas de repetición en Primaria son relativamente altas en España, por esta razón, desarrollamos un nuevo enfoque sobre los efectos de pares por sexo dentro de la cohorte de nacimiento dentro del curso escolar. Usando este enfoque, los datos muestran el efecto contrario, es decir un efecto positivo y significativo de la proporción de niñas sobre el rendimiento de las niñas y no significativo sobre el rendimiento de los niños.

¿Cuál es la razón por la que el enfoque basado en cursos escolares genera una estimación sesgada en sistemas donde las tasas de repetición son positivas? La razón más importante detrás de este resultado se puede entender a través de una situación hipotética. Supongamos que las clases de primer curso de Primaria son todas del mismo tamaño, pero difieren en cuanto a la proporción de niños y niñas por razones naturales, es decir, la variación aleatoria de nacimientos en el área de influencia de la escuela en cuestión. Supongamos también que no hay efectos de pares por sexo reales, es decir, la aptitud individual de cada alumno no se ve afectada por la composición de niños y niñas. Por último, introduzcamos que el supuesto de que por razones aleatorias una clase comienza en primero de Primaria con una proporción de niñas más elevada que el promedio de los cursos de primero en la escuela.  A medida que esta clase va avanzando hacia los cursos superiores, algunos alumnos repetirán curso y dejarán de estar junto a los alumnos de su cohorte de edad, mientras que la clase recibirá alumnos repetidores provenientes de una cohorte anterior. A pesar de estos cambios, la proporción de niñas entre los alumnos de la clase seguirá siendo más elevada que la de una clase que hubiera empezado primero de Primaria con una composición por sexos equilibrada.

Consideremos ahora la proporción de repetidoras dentro de todas las niñas de la clase. A medida que la clase progresa hacia cursos superiores, la proporción relativamente elevada de niñas en el curso inicial se traduce en una proporción relativamente baja de repetidoras entre todas las de la clase, siempre y cuando el sexo del alumnado repetidor sea independiente de la composición por sexos de la clase. En otras palabras, las fluctuaciones naturales en la composición por sexos de la cohorte de edad en el primer curso se traducen en una asociación negativa entre la proporción de niñas en la clase y la proporción de repetidoras entre todas las niñas en cursos superiores. Esta asociación permite entender los efectos espurios que se obtienen cuando hay una tasa de repetidores positiva y se usa el enfoque de estimación basado en el curso escolar. Si los alumnos que no han repetido curso tienen un rendimiento mejor que los repetidores, como sucede en nuestros datos, una proporción relativamente mayor de niñas en el primer curso se traducirá en un rendimiento medio de las niñas relativamente mejor en cursos superiores ya que la proporción de repetidoras, que tienen un rendimiento más bajo, es menor.

En este caso las fluctuaciones exógenas en la composición por sexos en las cohortes de edad se traduce en una asociación positiva entre la proporción de niñas y su rendimiento académico en cursos superiores, es decir, efectos de pares por sexo espurios positivos de niñas sobre el rendimiento de niñas, cuando se usa el enfoque de estimación basado en cursos escolares. Para los niños el argumento es simétrico e implica un efecto de pares por sexo espurio positivo de la proporción de niños en el curso sobre el rendimiento de niños, y por tanto, el efecto de pares por sexo espurio negativo de niñas sobre niños en el curso (ya que la proporción de niños y de niñas en un curso suman uno).

Otro tipo de fluctuaciones aleatorias iniciales, sobre las aptitudes de los alumnos o sobre los criterios que determinan la repetición de curso, también pueden llevar a estimaciones  que lleven a conclusiones equivocadas cuando hay una tasa de repetición positiva y se usa el enfoque de estimación basado en repetición de curso. El enfoque de estimación que proponemos nosotros, basado en las cohortes de edad, no tiene estos inconvenientes, si la proporción de niñas en diferentes cohortes de edades dentro de las escuelas se debe a la variación natural y exógena de los nacimientos en el área de influencia de la escuela.

Si tenemos en cuenta las normas de matriculación en Primaria y la movilidad de alumnos entre escuelas en la Comunidad de Madrid, parece un supuesto razonable. Contamos además en los datos con una serie de variables que describen características individuales y familiares de los alumnos que nos permiten verificar que la proporción de niñas en los diferentes cohortes de edad no está correlacionada significativamente con estas variables.

Referencias

Ciccone, A y W. García-Fontes (2014). “Gender Peer Effects in School, a Birth Cohort Approach”. Documento de Trabajo, Universitat Pompeu Fabra.

Hoxby, C. (2000). “Peer Effects in the Classroom: Learning from Gender and Race” Variation.  Working paper 7867, National Bureau of Economic Research.

 Lavy, V. y Schlosser, A. (2011). “Mechanisms and Impacts of Gender Peer Effects at School”.  American Economic Journal: Applied Economics, 3(2), páginas 1–33.

Antonio Ciccone (Universidad de Mannheim, ICREA, Universidad Pompeu Fabra y Barcelona GSE)

Walter García-Fontes (Universidad Pompeu Fabra y Barcelona GSE)

Etiquetas: